Monjas de San Vicente Paul. Hijas de la Caridad, traficaban con niños y recibieron Premio Príncipe de Asturias.

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WEDNESDAY, DECEMBER 8, 2010 AT 07:11AM

Demasiadas prisiones ( más de 500), demasiados presos. Conventos como el de Durango o el Asilo de Les Corts se convirtieron en Penales con el fin de liberar espacio de las saturadísimas cárceles y aún así, por ejemplo la cárcel de Saturrarán con capacidad para 700 presas llegó a albergar 2000,sin contar los niños porque, como ya he dicho, no se registraban. Así, a finales del 41 habia 427 monjas al cargo de , en teoría, la parte de cocina,enfermería,economato y administración.En realidad, a partir del 41 faltaban manos para controlar a las presas y con la inclusión de religiosas se obtenía doble beneficio: trabajadoras incansables y adoctrinamiento forzado. Los testimonios que nos llegan hoy son los de los malos tratos físicos y psicológicos tanto a mujeres como a niños y el nacimiento de un negocio que sobrevivirá al franquismo.

Como uno de los ejemplos más duros, contamos con los testimonios de supervivientes de la cárcel de Saturrarán:(…) un día cuando las madres salieron al patio con sus hijos, las monjas les dijeron que los niños tenían que quedarse dentro, que iban a pasar un reconocimiento médico.Eran un centenar de niños.Cuando las madres volvieron los niños ya no estaban.(…)Amenazaron a las madres diciéndoles que callaran si querían conservar la vida.(…)Una mujer de Oviedo que salió poco después de estos hechos encontró a su hija en casa de unos militares en Valencia, pero no se sabe si la pudo recuperar. (…)En 1944, funcionarios y religiosas ordenaros a las presas que entregaran a sus hijos y,tras los forcejeos y resistencias, fueron introducidos en número indeterminado en un tren con destino desconocido.Algunos de aquellos niños fueron recuperados pero otros muchos no porque no tenían familia.La familia estaba toda en la cárcel. Se los llevaban ellos adonde fuera.Han ido de un sitio a otro,han tenido distintos apellidos (…).

Una vez separados de sus madres, para los niños más mayores empezaba un proceso de limpieza y sanación del espíritu en manos de los centros religiosos. Existen casos en los que los niños se comunicaban con sus madres por carta y muchas de ellas se desmoronaban al leer el rechazo de sus hijos. La labor de los curas y las monjas era tenaz, por decir algo. Envenenaban sus volubles mentes en contra de sus progenitores y quienes no cedían sólo encontraban más castigos físicos,aislamiento y maltrato. Antes de su reasignación a familias católicas y leales al régimen, debían purificarlos. Pero con los más pequeños no era necesario y era de esos de los que en la mayoría de los casos nunca más se supo.

Muchas órdenes religiosas se repartieron entre las prisiones franquistas.

Entre ellas, cabe mencionar a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl que,irónicamente,recibieron en 2005 el Premio Príncipe de Astúrias de laConcordia por su “excepcional labor social humanitaria en apoyo de los desfavorecidos”.

Entre su excepcional labor podemos recordar cómo robaban a las presas, a las que obligaban a trabajar de sol a sol en los huertos y quedándose la comida o haciéndoles coser todo tipo de ropa para vender a las familias ricas del régimen cuyos beneficios les reportaban menos de un tercio del precio recaudado que después las misericordes monjas recuperaban al cobrarles los básicos de su economato.

 

Esta entrada fue publicada en Orfanato de monjas católicas Hijas de la Caridad de Cartagena (Murcia) Centro colaborador del ISSORM (Instituto de Servicios Sociales de Murcia). Guarda el enlace permanente.