Servicio de Protección de Menores de Murcia

El llamado Servicio de Protección de Menores viene actuando (además de mi caso en muchos otros de los que vengo teniendo conocimiento) de una manera contra justicia, con unos funcionarios prevaricadores que se apoyan en una Ley deficiente a la cual aplican aún peor. Todo ello da como resultado que con sus métodos y resoluciones justifican cualquier actuación y están privando de lo más sagrado: nuestros propios hijos. Funcionarios de este Servicio(?) de Protección (?) de Menores vienen realizando un robo de niños, secuestrándolos, eso sí, con “papeles”. Es la nueva forma de robo de niños que se está produciendo después de los famosos robos de los años del franquismo.

Los métodos de la Inquisición, están vivos en nuestra sociedad, no se han extinguido: los siguen utilizando funcionarios conniventes del Servicio de Protección de Menores con la aquiescencia, incluso de políticos que no hacen nada por evitar estas situaciones, ni contestan a los clamores de muchos de los padres que nos dirigimos a ellos para dar fin a estos abusos que atacan a una de las instituciones bases más importantes de cualquier sociedad: la familia.

El método inquisitorial que se basa en la presunción de culpabilidad ( lo tendríamos que haber desechado en cualquier democracia) está presente en el “secuestro y robo con papeles” de niños. Los métodos inquisitoriales que se vienen empleando son:
*el secretismo por el cual el acusado no puede saber el nombre de quien lo acusa
*el miedo
*las denuncias anónimas
* acusaciones sin pruebas concretas
*acusaciones con base a opiniones, calificaciones personales de personas con envidias, rencores, deseos de venganza
*a veces, acusaciones incluso de miembros de la misma familia que quiere poseer bienes de los denunciados o al mismo niño.

La Ley actual (que necesita una urgente renovación que impida cometer una serie de tropelías que se vienen produciendo) que aplica su máxima de “interés superior del menor” para conseguir no esta finalidad sino la finalidad del mantenimiento del estatus de un numeroso e inútil funionariado, está dando unos resultados que hacen que se incremente el miedo, la desconfianza y los abusos en nuestra sociedad.

Ver: “Protección de Menores. Una institución en crisis” Autor: Javier Martín Hernández. Catedrático de Modificación de Conducta de la Universidad Complutense de Madrid”. Editoria. Ediciones Pirámide (Grupo Anaya) Madrid 2009.

Esta entrada fue publicada en Denuncias, Servicios de Protección del Menor. Guarda el enlace permanente.